Ayer fui al cine expresamente para ver la película El secreto de los Hermanos Grimm, de Terry Gilliam.
Yo iba con la idea preconcebida de que sería una película para niños basada en los cuentos de los hermanos Grimm con mucha fantasía, caballeros, dragones, princesas, brujas y cosas así. Me imaginaba algo entre Harry Potter y Willow. Sin embargo, la película resultó ser mucho más oscura y fuerte de lo que imaginaba.
Si bien es cierto que se hacen muchas referencias a las obras de los Grimm, la película es un poco extrema para niños pequeños. A mí algunas secuencias me recordaron bastante a Sleepy Hollow, en parte por la época en que se sitúa la acción, en parte por la dureza de las situaciones que se muestran.
En realidad, los cuentos infantiles siempre han sido un poco fuertes: lobos que comen personas vivas, brujas que envenenan y arrancan corazones, más brujas que comen niños, lobos a los que se llena la panza de piedras para tirarlos al río, etc.
Supongo que Gilliam ha querido seguir en esa línea en lugar de decantarse por la vía fácil de suavizar los cuentos para hacerlos más aptos para todos los públicos.
A mí, como entusiasta de la fantasía que soy, la película me ha encantado, por más que haya un par de cosas que no me acaben de convencer.
363 días antes… Los lobos también se expresan





One Comment