Hoy en día, Internet es una herramienta básica para casi cualquier trabajo. Los traductores no somos muy diferentes del resto y necesitamos disponer de conexión a Internet para poder realizar nuestro trabajo.
Recibimos y confirmamos encargos por correo electrónico, nos descargamos el material para traducir de cuentas FTP, consultamos memorias de traducción y glosarios en línea, enviamos los documentos traducidos a través de una página web, etc.
Por eso, hace tiempo que contraté una línea ADSL. Al principio todo iba muy bien. Luego, empezaron los cambios de compañías: Auna, Wanadoo, Orange.
Teóricamente, el hecho de que una empresa compre o adsorba a otra no debería afectar a los usuarios finales, pero no es así.
Desde que mi conexión “pertenece” a Orange, he tenido que llamar al servicio técnico tres veces. La última vez, fue como sigue:
Primero, te atiende un teleoperador que no tiene ni idea de nada y sólo sirve de criba para decidir si tiene que pasarte al servicio técnico o no. Para determinarlo, te hace una serie de preguntas de un formulario que incluyen obligarte a realizar acciones como pasearte por toda la casa para ver si tienes todos los microfiltros bien conectados, desactivar el antivirus e, incluso, reiniciar el ordenador.
Cuando te pasan al servicio técnico, te vuelven a preguntar todo lo que ya has respondido y te hacen hacer algunas pruebas adicionales. Si ellos no pueden resolver tu problema, te pasan con el servicio técnico avanzado (ya van tres saltos, ¿por qué no puedo llamar directamente al servicio técnico avanzado?).
Los técnicos avanzados te vuelven a repetir todos los pasos anteriores y, finalmente, se dignan a mirar tu problema. Si es algo sencillo, lo solucionan en el acto. Si se complica, te hacen pasar un antivirus y un antitroyanos, lo que supone estar más de una hora enganchado a un teléfono de pago o colgar y volver a llamar luego.
Yo opté por colgar y llamar luego. Antes de colgar, pedí el nombre al técnico y si tenía un teléfono directo, pero me dijo que no, que tenía que llamar al 902 xxx xxx.
Total, que paso el antivirus y dos antitroyanos y nada, todo está en orden (ya llevo más de dos horas de trabajo perdidas). Vuelvo a llamar y pido directamente por el técnico que me atendió, pero la operadora no puede pasarme, tiene que repetirme todas las preguntas. Le digo que no, que me pase con el servicio técnico avanzado directamente, así que muy atentamente me pasa con el servicio técnico NO avanzado. Le digo al chico del servicio técnico básico que estaba a media conversación con un compañero suyo del servicio técnico avanzado llamado Tal. Me pasa con el servicio técnico avanzado y me atiende otro operador, pido por su compañero para ahorrarnos toda la charla, pero es imposible, tengo que contárselo todo de nuevo a él.
Hace una serie de comprobaciones adicionales y determina que el problema es de mi equipo, no de Orange. Le digo que es imposible porque mi equipo es un ordenador portátil que se conecta a Internet perfectamente con una conexión de Telefónica y con otra de Ono. Él insiste en que el problema es de mi equipo y le digo que si él no es capaz de darme ninguna solución tendré que cambiar de operadora.
“Un segundo por favor”, música de espera y vuelve a atenderme: “Será el encapsulado”. Me hace ir a la página de configuración del router y mirar una serie de parámetros. De repente, “Ah, pero eso está mal, ponga esta otra cosa”. Lo pongo, reinicio el router y “Oh, milagro!”, ya funciona correctamente.
Conclusión: casi 3 horas de trabajo perdidas por un problema de configuración que, misteriosamente, ha tardado más de un año en manifestarse y, además, ni siquiera me iban a resolver porque “era problema de mi equipo”.
¿Sabéis si todas las operadoras son así de impresentables? Ahora estoy mirando de pasarme a Ono, pero me gustaría saber antes si me encontraré con la misma ineptitud.
Technorati Tags: Internet, servicio técnico, SAT, Orange, inpetitud, operadoras
Hace tres años: Confusiones recurrentes acerca de los topónimos españoles II





11 Comments so far (Add 1 more)