Con la popularización de la banda ancha en Internet y el auge de los medios audiovisuales en la red, cada vez es más sencillo descargar material multimedia de forma gratuita para uso y disfrute personal.
Primero fueron MP3 y, poco a poco, al ampliarse la capacidad de transmisión y abaratarse los costes de alojamiento, se incorporaron capítulos de series y películas.
Si a todas las facilidades que nos dan las nuevas tecnologías le sumamos el fenómeno que han resultado ser las series de éxito norteamericanas de varias temporadas, que suman miles y miles de seguidores en todo el mundo esperando que emitan capítulos nuevos, nos encontramos con un problema para los profesionales de la traducción: los aficionados que subtitulan las series antes que las distribuidoras.
Para ejemplificar el caso, me centraré en Lost (Perdidos).
En EE.UU. y el Reino Unido están pasando la temporada 5 desde el 21 de enero. Actualmente van por el capítulo 8 y la semana que viene emitirán el 9.
En España, hace tiempo que se acabó la 4ª temporada y aún no hemos visto empezar la 5ª, y eso para los que tengan la FOX. Recientemente se ha sabido que Cuatro la va a emitir también, pero aún no se sabe si empezará desde el principio (que sería lo más razonable) o si empezará directamente por la 4ª.
Como es una serie muy adictiva, los fans están ansiosos por ver nuevos capítulos cuanto antes. Que se acabe una temporada y tengan que esperar un año o más para ver la siguiente, cuando saben que en otros países ya van varios capítulos por delante, es algo que puede irritar a las personas y hacer que se impacienten.
Para satisfacer la necesidad creada por la propia serie, varios colectivos de aficionados se descargan de Internet los capítulos emitidos en inglés en el Reino Unido o EE.UU. y los subtitulan de forma voluntaria para la “comunidad”. De este modo, el público de habla española puede acceder a la serie mucho antes de que se emita oficialmente en España.
Esta práctica, que desde el punto de vista del usuario es muy buena, no lo es tanto para la productora, la distribuidora, las cadenas de televisión ni los profesionales encargados de realizar la subtitulación de forma remunerada.
Si bien es cierto que la calidad de los subtítulos amateur suele ser bastante pobre, la mayoría de seguidores de la serie no tienen ningún problema con eso.
En el ejemplo he hablado de Lost para poder utilizar datos concretos, pero el mismo fenómeno pasa con muchas otras series, e incluso con películas enteras.
Llegado a este punto, cabe preguntarse si las distribuidoras decidirán prescindir de servicios profesionales y aprovechar los mismos subtítulos creados por la comunidad para sacar las series antes a los distintos países, si se apresurarán a moverlo todo para sacar versiones dobladas en un tiempo más razonable para los impacientes fans o si se volcarán en un esfuerzo probablemente infructuoso de perseguir legalmente a los subtituladores voluntarios.





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